EL MIEDO, ¿BUENO O MALO?

¿Qué nos dice la psicología?

El miedo es una de las emociones más básicas del ser humano, así como de cualquier mamífero. Ante el peligro, surge de forma natural y cumple un papel fundamental: la supervivencia. Se manifiesta como una sensación desagradable que atraviesa el cuerpo, la mente y el alma.

¿Qué nos dice la medicina?

El miedo produce una serie de cambios en el cerebro, en un tiempo record. Enseguida se desencadenan varios procesos: se acelera el ritmo del metabolismo, aumenta la presión arterial, se incrementa la adrenalina, sube el nivel de glucosa en la sangre, se intensifica la tensión muscular, se dilata la pupila y se detienen las funciones no esenciales del organismo. El miedo altera también la percepción. El objeto temido tiende a verse más grande y más cercano, más aún si se está acercando.

¿Qué pasaría si viviéramos sin miedo? Viviríamos de forma tan temeraria que pondríamos en peligro nuestra vida. El miedo nos permite reaccionar rápidamente ante situaciones peligrosas y alejarnos cuando existe una amenaza. Algunas personas no saben lo que es el miedo. No se trata de un don especial, sino de todo lo contrario: es una deficiencia. No importa qué tan peligrosa sea una situación o qué tanto riesgo implique una conducta, la persona no tiene sensación de amenaza. La ciencia todavía no ha logrado explicar por qué el cerebro de estas personas no reacciona como el de las demás.

¿Qué nos dice la mitología?

Los griegos lo explicaban a través de la mitología: Venus, diosa del amor, mantuvo un romance con Marte, dios de la guerra. De él nacieron cinco hijos: Cupido, Anteros, Cocordia, Fobos y Deimos (el miedo).  Para ellos, el miedo procede de la unión del amor y la guerra. ¿Esto qué quiere decir? Que en la medida en que queremos o amamos algo o alguien, tememos perderlo.

Veamos un ejemplo del piloto de la serie Lost (ABRAMS, J.J., cadena original ABC, USA, 2004).

¿Cómo lo gestiona el protagonista?

  1. Lo acepta como algo natural. Todos tenemos miedo.
  2. Identifica su miedo, le pone nombre.
  3. Lo mira cara a cara y lo hace concreto. No imagina cosas peores.
  4. Se centra en su motivación trascendente, la que le empuja a seguir adelante a pesar de los riesgos. En este caso salvar la vida de su paciente.

Decía Nelson Mándela:
“No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo”

¿Qué nos dice la Biblia?

El miedo es un elemento de defensa. Está asociado a la prudencia y nos permite reconocer aquellas situaciones que pondrían en peligro nuestra propia integridad. El problema es cuando no sabemos gestionarlo y se transforma en “espíritu de cobardía” como lo menciona san Pablo: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1,7). Este miedo, ya no es saludable sino “cobarde” y se puede concretar en muchos miedos, el miedo al rechazo, el miedo al fracaso, el miedo al cambio…

Algunos pasajes de la Escritura nos pueden ayudar en esos momentos :

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios.
Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. (Isaías 41, 10)

Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. (salmo 56,3)

Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas. (Josué 1,9)

Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha;
yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré.” (Isaías 41,13)

El Señor está conmigo, y no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal? (salmo 118, 6).

Sino que el amor perfecto echa fuera el temor.  (1Juan 4,18)

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (Fil 4, 6-7)

Aún si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno
porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta. (salmo 23,4)

 Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme? (salmo 27,1)

Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores. (salmo 34,4)

Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará. (Deut.31,6)

Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!» (Rom 8,15)

¿No se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre; y él les tiene contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza. Así que no tengan miedo; ustedes valen más que muchos gorriones. (Mat 10,29-31)

¡Dichosos si sufren por causa de la justicia! «No teman lo que ellos temen, ni se dejen asustar.» (1 Pedro 3,14)

Confío en Dios y alabo su palabra;confío en Dios y no siento miedo.
¿Qué puede hacerme un simple mortal? (salmo 56,4)

No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino. (Lc 12,32)

Un comentario de Antonio García-Escribano a partir de los escritos de López Quintás:

Acabo de leer la entrada en tu blog del 9 de septiembre sobre el miedo, muy interesante, de hecho yo estoy convencido de que la frontera que separa los niveles uno y dos de la realidad está articulada por el miedo/confianza. Cuando sentimos miedo nos quedamos atrapados en el nivel uno y sólo actuamos desde mecanismos de defensa y supervivencia. Sin embargo, la confianza nos eleva al nivel del encuentro, las personas de fe lo tenemos fácil porque nos abandonamos a la voluntad de Dios, sea la que sea, y eso nos llena de confianza. Si a esta actitud mental de confianza absoluta la acompañamos de la técnica básica contemplativa de la respiración (re-spirare: mantenernos en el Spiritu) es más fácil vencer las situaciones de pánico, estoy persuadido de que el doctor de la película ha olvidado mencionar que cuando contaba mentalmente también respiraba profunda y conscientemente.

2 comentarios
  1. Felicidades Monique. Me encantó la forma prosmática de analizar el miedo desde la dimensión copóres, psíquica y espiritual. Así trabajo yo los diagnósticos y la semana intervenciones clínicas desde el modelo de Psicología Integrativa Personalista que estoy desarrollando en mi tesis doctoral y en mi práctica clínica. ¡Excelente!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s